Hurt

«Creo que estoy embarazada. De 16 días, 3 horas y 24 minutos».

Vuelvo a escuchar, por enésima vez, la misma cantinela por los altavoces del ordenador. Yo, que lo único que quería era ver el maravilloso videoclip de Hurt, de Johnny Cash, tengo que esperar a que acabe el anuncio de predictor para que empiece a sonar la guitarra. Pocos segundos después, tengo que darle al pause en YouTube. El anuncio me ha cortado el rollo. Escuchar a Johnny hablar sobre la decadencia y el final de la vida no es lo más apropiado después de que esa pareja de treintaañeras estupendas se feliciten porque, alegría, una de ellas está embarazada.

Hace un rato, al abrir Facebook, un supuesto reportaje que cuenta las alabanzas de las ecografías emocionales me ha dado la bienvenida. Bueno, podría ser peor, pienso encogiéndome de hombros. En otros momentos me habría encontrado con un anuncio sobre una clínica de inseminación artificial.

Mientras que la publicidad se empeña en que empiece a parir de una maldita vez -porque, ya sabes, después querrás y no podrás, y tendrás que arrastrarte sola hasta el fin de los días – cada minuto aparece ante mis ojos una nueva noticia sobre aquellas que se niegan a ser madres. En los periódicos, en las tertulias, en los grupos de Facebook. Tener hijos no es una experiencia tan maravillosa como te cuentan, te avisan, agoreras, y yo me pregunto en qué fuentes se informaron todas esas mujeres para sentirse tan estafadas.

Mientras tanto, el tema empieza a aburrirme. Al final, ninguna decisión parecerá personal, nada dependerá únicamente de mí. Todo se reducirá a quién ha logrado convencerme sin pensar, tal vez, que a una le hubiera gustado reflexionar en silencio.

Independientemente de todo, escuchen Hurt. Que bien merece un anuncio de predictor.

Johnny Cash Inside Folsom Prison

En la foto, Johnny Cash, harto del spam pro-anti madre.

Autor: Isabel

Soy Isabel. A veces escribo. Hoy es una de esas veces.

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